viernes, 28 de septiembre de 2012

Primer contacto (II)


El sol de Varonat comenzaba a ocultarse por detrás de la selva para cuando Karrde y Tapper volvieron finalmente al Comprador Uwana con sus compras.
-Espero que les hayamos dado tiempo suficiente -comentó Tapper mientras subían por la rampa.
-Estoy seguro de que lo hemos hecho -dijo Karrde-. Un profesional no necesita mucho tiempo para buscar una nave de este tamaño. Y no espero que Gamgalon esté empleando aficionados.
De repente, Tapper tocó el brazo de Karrde.
-Tal vez sí -dijo, bajando la voz. Karrde frunció el ceño. Entonces lo oyó: un sordo ruido metálico que provenía de la sección de popa de la nave-. ¿Deberíamos echar un vistazo? –murmuró Tapper.
-Parecería sospechoso si no lo hiciéramos -dijo Karrde, haciendo una mueca. Si todo esto se venía abajo por la incompetencia de la propia gente de Gamgalon...- Tranquilo y despacio.
Avanzando en silencio, se dirigieron por el pasillo central hacia la sala de máquinas, escuchando otro ruido metálico al llegar a la puerta. Karrde atrajo la atención de Tapper e hizo un ligero movimiento de cabeza.
El otro devolvió el movimiento de cabeza, dejando sus paquetes en el suelo y agarrando su bláster. Karrde tocó el cierre, y la puerta se abrió... La mujer sentada en el suelo junto al panel de acceso abierto era joven y atractiva, con una cascada de cabello rojo-dorado recogida en una coleta detrás de la cabeza. Su rostro estaba tranquilo y controlado mientras observaba su abrupta entrada; debajo de su traje, su figura era delgada y atlética y bien formada.
Y en sus manos sostenía una hidrollave y uno de los conectores de flujo de potencia del hipermotor del Comprador Uwana.
-¿Puedo ayudarles? -preguntó ella con frialdad.
-Creo que ya lo estás haciendo -dijo Karrde, mientras el breve momento de sorpresa se convertía en alivio. Después de todo, los buscadores de Gamgalon no habían metido la pata-. Supongo que eres el mecánico de hipermotor.
-Brillante deducción –dijo-. Celina Marniss. ¿Algún problema?
-Sólo con el hiperimpulsor -dijo Karrde-. ¿Por qué, esperabas que lo tuviera?
Celina se encogió de hombros, devolviendo su atención al conector de flujo de potencia.
-A lo largo de mi vida he conocido a algunos hombres que no creían que una mujer pudiera ser decorativa y competente al mismo tiempo.
-Personalmente, es mi combinación favorita -le dijo Karrde.
Ella le dirigió una mirada que era en parte divertida, en parte de tensa paciencia.
-Así que usted es el Síndico Hart. Buzzy estaba muy impresionado con usted.
-Eso siempre me complace -dijo Karrde-. No preguntaré en qué sentido estaba impresionado. –Inclinó la cabeza hacia la abertura de acceso-. ¿Alguna idea de cuál es el problema?
-Bueno, para empezar, todos sus conectores de flujo están unos cuatro grados fuera de sincronía -dijo Celina, sopesando el que tenía en su mano-. Tienen que haber sido ignorados durante mucho tiempo para derivar tanto.
-Ya veo -dijo Karrde, elevando un escalón más su primera impresión favorable de esa mujer. Chin le había asegurado que el conector flujo sería un mecánico de hiperimpulsor medio tardaría al menos un día en encontrar la avería que habían fingido en los conectores de flujo-. Voy a tener que hablar con mi encargado de mantenimiento.
-Personalmente, yo lo despediría -dijo Celina-. Voy a reajustarlos, luego podremos ver qué más falla.
-Bien -dijo Karrde-. Como puede que Buzzy haya mencionado, tenemos algo de prisa.
-Curiosa forma de tener prisa -dijo, señalando los paquetes en el pasillo detrás de ellos-. Generalmente, los safaris de Gamgalon suelen durar más de cuatro días.
-Según mi experiencia, normalmente se tarda al menos seis o diez días en arreglar un hiperimpulsor estropeado -dijo Karrde.
-Posiblemente una razón más para despedir a su mecánico -gruñó Celina-. Creo que puedo hacerlo en dos o tres.
-¿Qué te hace pensar que vamos de safari? -preguntó Tapper con suspicacia.
-Los paquetes, para empezar –le dijo Celina-. Además, obviamente ustedes son gente de posibles, y hablaron con Fleck. Es el jefe de los seleccionadores de recién llegados de Gamgalon; hace su trabajo bastante bien. -Se encogió de hombros, volviendo su atención hacia el conector de flujo-. Además, ¿qué otra cosa se puede hacer por aquí?
-Brillante deducción -dijo Karrde-. Aunque te equivocas sobre mi patrimonio personal. Simplemente soy agente de compras en jefe del Consejo Sif-Uwana.
-Yo lo llamaría una distinción marginal -comentó Celina-. Ciertamente, dada la manera casual con la que los sif-uwanis enfocan la gestión y el dinero.
-Desde luego -dijo Karrde, subiendo su estimación todavía un poco más. Habría apostado fuertemente que no habría una sola persona en Varonat que hubiera oído hablar jamás de Sif-Uwana, y mucho menos que supiera nada sobre él-. ¿Has estado alguna vez ahí?
-Una vez -dijo Celina-. Fue hace algunos años.
-¿Negocios o placer?
-Negocios.
-¿De qué clase?
Ella levantó una ceja.
-No recuerdo haberle invitado a jugar a las tres preguntas conmigo, Síndico.
-No pretendía ofender -dijo Karrde-. Simplemente encontraba tu presencia aquí intrigante. Pareces demasiado hábil y experimentada estar atrapada aquí, en un mundo perdido del Corredor de Ison. Por no hablar de tus otras cualidades obvias.
Había esperado despertar alguna reacción, sacudir un poco esa tranquila fachada suya. Pero ella se negó a picar el anzuelo.
-Tal vez simplemente me guste la paz y la tranquilidad -respondió ella-. Tal vez esté tratando de ahorrar lo necesario para salir de aquí. –Le miró fijamente, clavando sus ojos en él. Ojos verdes, observó Karrde distraídamente. Un verde muy llamativo, por cierto-. O tal vez me esté escondiendo de algo.
Karrde se obligó a mantener esa mirada. Había un fuego ardiente, casi amargo, detrás de esos ojos, impulsado por un turbulento remolino de emociones. Estaba en lo cierto: ella no era una simple mecánico de hipervelocidad de un mundo perdido.
-Desde luego, me inspiras confianza -logró decir.
Ella curvó ligeramente su labio en una sonrisa sardónica, y de repente el fuego se desvaneció como si nunca hubiera estado allí. O como si sólo hubiera sido una actuación.
-Bueno -dijo bruscamente-. Tal vez la próxima vez se quede fuera del camino de su mecánico de hiperimpulsor y le deje trabajar tranquilo.
-Anoto tu sugerencia -dijo Karrde, inclinándose ligeramente-. Estaremos en las salas de estar delanteras si necesitas saber dónde está cualquier cosa. Buenas noches.
Hizo un gesto a Tapper, y juntos se retiraron de la sala de máquinas, recogiendo sus paquetes de nuevo cuando la puerta se cerró.
-¿Qué te parece? -preguntó Karrde mientras se dirigían hacia proa.
-Tienes razón, ella no encaja aquí -asintió el otro-. ¿Una de las personas de Gamgalon?
-Probablemente -dijo Karrde-. El respaldo para Fleck, tal vez, o bien sólo una fisgona general. Los mecánicos y otros trabajadores de servicios tienden a ser invisibles.
-Tal vez. -Tapper volvió la mirada al pasillo detrás de ellos-. Sin embargo, si me preguntas a mí, creo que alguien de su talento estaría desperdiciado en una simple vigilancia.
-Estoy de acuerdo -dijo Karrde, frunciendo los labios-. Podría ser una agente doble, como saboteadora.
-O como ladrona de naves -dijo Tapper con gravedad-. Gamgalon está encubriendo algo con estos safaris. –Ya habían llegado al salón del yate-. Bueno, no podrá robar ésta sin un esfuerzo considerable -le recordó Karrde mientras dejaba caer sus paquetes en el sofá del salón-. En cuanto al sabotaje; bueno, deberíamos ser capaces de arreglar los ajustes de la hipervelocidad en veinte minutos si tuviéramos que hacerlo, y el Karrde Salvaje puede estar aquí en cuatro horas si lo necesitamos.
-Supongo que eso significa que todavía estás pensando en llevar un enlace de comunicaciones.
-Definitivamente, sí -le aseguró Karrde-. Pero no espero que tengamos que usarlo. Mi conjetura es que descubriremos que los safaris de Gamgalon son sólo una manera de organizar reuniones clandestinas de contrabandistas, y que Fleck y compañía están aquí para deshacerse de cualquier funcionario imperial que pudiera interferir en el procedimiento. Vamos, organicemos este equipo. Las cinco y media llegarán muy temprano.

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